Michael Schumacher, campeón de campeones de Formula 1, retorna a la competición. Aunque sea una sustitución, parece que ésta será duradera, a pesar de que es en detrimento de Marc Gené. Más espectáculo en Valencia, que parecía un Gran Premio sin el aliciente necesario para amortizar el pago de las entradas de los espectadores de nuestro país.

Por cierto, el accidente de Massa nos hace recordar el gran peligro de ese deporte. Todas las medidas de seguridad son pocas (parece un consejo maternal, pero es cierto). La muerte del joven Henry Surtees así lo demuestra. Ello también justifica la pena de la FIA a Renault por el neumático desprendido del monoplaza de Alonso.

En el Real Madrid parece que también vuelven las historias de hace unos años; las del Florentinato. Los jugadores comienzan a acumularse, y pese a que se evite el término galáctico y se intente hacer un club más español, los problemas son parecidos. Demasiada gente para tan pocos puestos, lo que generará tarde o temprano problemas entre los jugadores. Durante los partidos de pretemporada, y a pesar de los muchos minutos que han disputados juntos, no he visto un solo gesto de compañerismo, de química, entre Benzema  y Cristiano Ronaldo. Quizás sea cuestión de tiempo, pero la lucha de egos puede aparecer en cualquier momento.

Volvamos a recordar tiempos pasados y nos parezcan mejor